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La historia del Paralelo
La Avenida del Paralelo es hoy en día una de las calles más populares y conocidas de Barcelona. Ideado por Ildefons Cerdà dentro de su plan de Ensanche de Barcelona, el Paralelo une el puerto con la Plaza España.
Aunque los habitantes de la ciudad siempre le han llamado “el Paralelo” por su coincidencia con los paralelos terrestres, la avenida tuvo distintos nombres oficiales a lo largo de su historia. En inicio, se llamó Avenida del Marqués del Duero, en homenaje al militar y político Manuel Gutiérrez, uno de los principales defensores de la Restauración de los Borbones en España. Durante la República Española, en 1932 la calle pasó a llamarse Avenida de Francesc Layret, político catalanista asesinado en 1920, pero recuperó su nombre original al acabar la Guerra Civil en 1939. En 1979, el Ayuntamiento aprobó el nombre de Avenida del Paralelo, con el que todos los habitantes de la ciudad conocían la calle.
La calle se inauguró oficialmente en el año 1894, poco después del derribo de las murallas medievales de Barcelona. De hecho, todavía hoy en la parte inicial del Paralelo se puede admirar un tramo de muralla y el Portal de la Santa Madrona edificados durante el siglo XV.
Una de las características de esta avenida es la presencia de numerosos teatros y salas de espectáculos. A principios del siglo XX, la Avenida del Paralelo era el equivalente barcelonés al Montmartre de París, el West End de Londres o el Broadway de Nueva York. Tanto es así, que en 1910 abre la famosa sala “El Molino” a imitación del Moulin Rouge de París, que curiosamente era propiedad de Josep Oller, un catalán afincado en la capital francesa. Otro de los iconos de la avenida son las 3 antiguas chimeneas de la central eléctrica, hoy convertida en parque y edificio de oficinas.

